Aquí en Israel se perciben asiduamente los vestigios del antiguo español en la población originaria de Grecia, Turquía, Bulgaria y de otros orígenes; es el español hablado por los sefardíes, es el ladino o judeo-español. Mientras tanto, muchos jóvenes adolescentes israelíes aprendieron a hablar con mucha fluidez un hermoso castellano sin haberlo estudiado siquiera y gracias a las populares telenovelas proveniente de Argentina, Colombia, Venezuela y México; de los viajes a Sudamérica (destino muy común entre los jóvenes israelíes) y a la cautivante música latinoamericana. Curiosamente los he escuchado hablar, utilizando muchas veces el «vos» y el «yeísmo» tan típicamente argentinos.