Cada pocos meses, los comentaristas encuentran una nueva estrategia que anima a Barack Obama. Primero, fue el candidato antiguerra, porque su ascenso en las primarias demócratas tuvo mucho que ver con su temprana y constante oposición a la guerra de Irak. Pero aun algunos de derecha, incluyendo a Robert Kagan, señalaron que era intervencionista en otros asuntos, como Afganistán. Algunos criticaron su multilateralismo, señalando sus ofertas de participación a todos los interesados, de Irán a Rusia y China. Más recientemente, viendo su vigorosa divulgación hacia los países asiáticos amenazados por China, el académico Daniel Drezner llegó a la conclusión de que la nueva estrategia era una de «contragolpe».