Esta semana se cumplieron cinco años desde la así llamada “segunda guerra del Líbano”. Fueron 34 días de combate entre Israel y la milicia pro iraní Hizbala, durante los cuales más de 4.000 misiles katiusha fueron disparados desde territorio libanés hacia el norte de Israel. Más de un millón y medio de ciudadanos israelíes estaban bajo la amenaza de los cohetes. La guerra estalló a raíz de un ataque de Hizbalá contra una patrulla israelí que recorría el lado israelí de la frontera, sin ningún tipo de previa provocación . Tres soldados murieron al instante y dos fueron secuestrados. Ahora se sabe que también ellos murieron casi al momento. Un año después, Eldad Regev (Z”L) y Ehud Goldwasser (Z”L), volvieron a casa en ataúdes. Como “cortina” para confundir y desviar la atención en el momento del secuestro, Hizbalá lanzó un ataque masivo de misiles contra el norte de Israel. Luego, durante toda la guerra, siguieron disparando diariamente, colocando en su mirilla a toda la zona norte y bajando casi hasta Yavne y Hadera. La ciudadanía israelí, era el frente.