La «primavera árabe», saludada en el mundo entero como el amanecer de la democracia en una región dominada por medio siglo de dictaduras, favoreció el florecimiento del movimiento islamista Hermanos Musulmanes, convertido ahora en la principal fuerza política. Los Hermanos tienen posibilidades de ganar las próximas elecciones -en parte, debido a la debilidad de sus adversarios-, especialmente en Egipto y Túnez, pero la mayoría de los analistas anticipa que tratarán de compartir el poder, al menos en un primer tiempo.