El Consejo Nacional de Transición emitió ayer dos anuncios de cariz muy distinto. El primero, la proclamación oficial de la «liberación total de Libia»; el segundo, que la «sharia», la ley islámica, marcará las líneas maestras del desarrollo del país y será fuente del derecho. Entre ambos existe una brecha en sus significados muy considerable. El primero invitaría a la celebración propia de superar una tiranía brutal, pero el segundo dispara las incertidumbres sobre la naturaleza del movimiento que se avecina para una zona estratégica del Mediterráneo.