Durante los últimos meses, el supuesto aislamiento creciente de Israel ha sido objeto de mucha discusión. Está lejos de la verdad y es irónico que este debate haya tenido lugar durante un efectivo desafío israelí al paradigma de larga data de los palestinos usando a las Naciones Unidas como un “sello de goma” para sus políticas caprichosas. Durante décadas, las demandas palestinas en las Naciones Unidas, independientemente de cuán espurias o provocativas fueran, eran aceptadas por una mayoría casi de pared a pared en la mayor parte de los foros. Recientemente, y casi sin precedentes, funcionarios palestinos han estado escuchando fuertes mensajes de desaprobación e incluso rechazo.