Israel cesó la transferencia de fondos fiscales como castigo por el ingreso de los palestinos a la Unesco, la agencia cultural de la ONU, una medida que fue parte de una gestión más amplia para conseguir su admisión como Estado en el organismo mundial. La decisión, calificada como ilegal por la ANP y criticada por la comunidad internacional tras el primer congelamiento de los fondos recogidos para octubre, fue aprobada por el Consejo Reducido de ministros que forman parte del gabinete de Seguridad Nacional, bajo la presidencia del premier, Benjamín Netanyahu.