“¡Un milagro!”, en hebreo con acento argentino, y “Qué cu…!”, en perfecto porteño, se escucharon mezclados en la mañana de ayer, cuando los habitantes del kibutz Mefalsim, observaron el jardín de infantes vacío de niños donde, la noche anterior, había explotado un misil lanzado por la Jihad Islámica desde la vecina Franja de Gaza. No hubo víctimas. Este poblado colectivo fundado en 1949 por inmigrantes llegados de Argentina , continua siendo un imán para argentinos y latinos, a pesar de ser uno de los blancos preferidos de las organizaciones fundamentalistas islámicas.