Impredecible, enmarañado
Por fin existe completo acuerdo entre los analistas de Medio Oriente y el mundo árabe: 1 – todos coinciden que “no se puede predecir que ocurrirá”; 2 – todos entienden que “no volverá a ser como era antes” del 17.12.2010 cuando un joven tunecino resolvió sacrificar su cuerpo como protesta por la burocracia corrupta y lanzó a los pueblos a las calles; 3 – todos reafirman que “el panorama es complicado, entreverado”. Lo que más llama la atención, es que la circunstancia tiene más impacto que los sucesos. Se sigue hablando de “la primavera de los pueblos” a pesar que su desarrollo no se caracterizó por plácidos momentos estivales, y en los crecientes fríos del otoño actual no hay aún visos de resultados claros, estables, coincidentes con los lemas iniciales.