Bernardo Gitman levanta su Black Berry de la mesa y lo muestra. «Acá está resumido el capital mío. Son dos mil números de teléfono». En dos mil teléfonos se condensan 43 años de periodismo ejercidos en la radio El Espectador, en el semanario Opinar, como jefe de prensa de la Embajada de Estados Unidos y la de Israel, desde hace 25 años en el Centro Montecarlo de noticias, donde en los últimos cinco ha estado a cargo de la coordinación de Teledía y Telebuendía, cargo que ya no ejerce más desde la semana pasada. Desde esta semana ya no tendrá la obligación laboral de despertarse a las cuatro de la mañana. Sin embargo se sigue despertando a esa hora. «El reloj biológico no se puede parar, después de 25 años y cuatro días en Montecarlo. Tengo la opción de la jubilación, pero vamos a ver. Estamos en diciembre, hay muchos acontecimientos, veremos a partir de enero qué resuelvo hacer. Después de haber pasado la puerta del canal me puse a reflexionar a ver si tengo fuerzas para seguir y creo que sí, que tengo fuerzas. Esta profesión no es como una llave de luz que la bajás y se apagó. Son muchos años trabajando en esto. 43 años no son dos días, empecé muy jovencito y cuando uno lleva esto en la sangre es muy difícil poder pararlo. Yo estoy en edad de jubilarme, no levantarme más a las cuatro de la mañana es importante. Tengo tres nietas para ocuparme y aprovecharlas ahora y vamos a ver… Todavía está muy fresco, son poquitos días. Hubo mucha gente que me llamó por teléfono y me vino a visitar cuando se enteró. Pero, despacio, hay tiempo», comenta Gitman.