A Pedro Varela Geiss se le acumulan los papeles en la celda. El librero, que cumple condena en la cárcel barcelonesa de Brians por difundir ideas genocidas, tiene más de mil cartas para responder de sus admiradores -que los tiene- y sigue recibiendo libros de temática nacionalista, los mismos que vendía en la librería Europa y que le valieron la condena. Varela es un nazi convencido hasta la médula, que considera el Holocausto un «mito» y que ha contribuido notablemente a expandir la llamada doctrina del odio. Sus formas, sin embargo, son exquisitas, propias de un caballero. Pese a guardar un busto en bronce de Adolf Hitler como la joya de la corona de su librería, dice detestar la violencia y a los skinheads , ignorantes de la «verdadera» historia del Tercer Reich.