Hace al menos un año que Siria no conoce la paz. Ni un día de paz. Eso pidió al gobierno y a los rebeldes el enviado especial de Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan. Pero, tal como se esperaba por las matanzas de los últimos días, otra vez corrió sangre en Siria. El ejército sirio debía retirarse ayer de las ciudades del país, como primer paso antes de que mañana se abra una tregua que debería ser respetada por todas las partes. No lo hizo.