Si escuchamos a sus líderes, Israel e Irán parecen abocados a una guerra. El programa nuclear iraní se ha convertido en la principal preocupación del gobierno israelí, que trata de convencer a un reticente Barak Obama de la urgencia de un ataque contra las instalaciones nucleares de los ayatolás. La República Islámica tampoco se queda corta y asegura que responderá con toda su fuerza a un ataque exterior. Sin embargo, internet ha permitido que multitud de israelíes e iraníes anómimos expresen a sus supuestos enemigos su rechazo a un enfrentamiento.
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