En 1999 recibió el Premio Nobel de Literatura y siete años más tarde desembuchó una verdad que dejó boquiabierto a medio mundo: Günter Grass integró a los 17 años las SS, el cuerpo de elite del nazismo. «Ni un solo tiro» salió de su dedo índice, advirtió luego. Pero el rótulo de nazi cayó al instante sobre su obra. Y todavía no había publicado Lo que hay que decir, el poema que vio luz este miércoles en el diario Süddeutsche Zeitung y con el que se ganó la condena de Israel y la alabanza de grupos de ultraderecha neonazi en Alemania.