Una muchacha alejandrina, sin velo, copta de religión, me confesó en las elecciones legislativas de Egipto del invierno del año pasado que había votado la candidatura de la Cofradía de los Hermanos Musulmanes para evitar el avance de los salafistas, que han hecho de la antigua y mítica ciudad mediterránea, ¨capital de la memoria¨, su plaza fuerte. Entonces el 38% de los votantes se pronunciaron por los representantes del Partido de la Libertad y la Justicia, emanación de la Cofradía y el 28% por Nur, el grupo radical salafista. La saudizaciónde Egipto, iniciada mucho antes de la denominada ¨revolución del 25 de enero¨ del 2011 de la plaza del Tahrir , es un hecho consumado.