“Para mí, escribir no es solamente una forma de entender mi vida, sino también una forma de ser en mi vida. Yo sé que hay tantas cosas, temas y relaciones que no seré capaz de entender sin escribir sobre ellas. Es una deformación muy rara, pero cuando escribo, soy capaz de meterme completamente en una situación. Cuando no escribo, soy mucho menos tajante o consciente de las cosas. Escribir es la mejor y la más recomendada forma de entender a las personas. Hasta cuando se trata de alguien totalmente opuesto a mí. O hasta cuando son mis enemigos”, declara a La Vanguardia uno de los más destacados escritores israelíes, David Grossman, de 58 años.