Con el 51% del electorado, François Hollande se convirtió en el segundo mandatario socialista de la V República, reclamando un cambio en la forma en que Europa enfrenta su crisis de deuda y en las políticas militar y diplomática del país. Multitudes diversas y exuberantes llenaron la Plaza de la Bastilla, la famosa explanada de la Revolución Francesa, para festejar la victoria de Hollande.