Qué bello nombre para algo tan feo!», decía Jordi Basté al hablar del partido nazi que ha entrado en el Parlamento griego. Ciertamente, la expresión Amanecer Dorado evoca playas deliciosas, compañías estimulantes y sentimientos pacíficos, pero nunca sería la evocación de la peor ideología de la historia europea. Imaginarse que detrás de un amanecer dorado lo que hay son esvásticas, cerebros brutalizados y una ideología de odio es como si matáramos la poesía. Y eso ha ocurrido en Grecia, a tenor del endiablado Parlamento que ha surgido después de las elecciones, que han matado la poesía.