La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, se ha convertido, hace mucho tiempo, en un brazo político del terrorismo islámico. Sigue recogiendo fondos en el mundo entero, para adoctrinar a los niños de Gaza y Cisjordania, en especial, contra Israel. La Unesco se ha convertido de mano de sus dirigentes y cuantos mantienen su programa de adoctrinamiento antijudío, en el recaudador principal del impuesto revolucionario islámico, con el que se burla de la comunidad internacional.