Un funcionario iraní vinculado con el programa de misiles balísticos del régimen islámico es una de las piezas clave de un misterioso proyecto militar venezolano que el presidente Hugo Chávez develó como una fábrica de aviones no tripulados, pero que Estados Unidos cree que podría tratarse de eso y de algo aún «más inquietante». Documentos obtenidos y fuentes cercanas revelaron que el proyecto venezolano de aviones no tripulados conocido como M2 está a cargo del ingeniero de la Guardia Revolucionaria iraní Ramin Keshavarz, que previamente trabajó en una de las compañías de defensa del país islámico que fueron sancionadas internacionalmente por su presunta relación con el programa nuclear.