Un piloto de combate sirio en misión de entrenamiento condujo su avión a Jordania y pidió asilo político, la primera deserción de este tipo en 15 meses de levantamiento popular, y la primera en una fuerza que se creía era férreamente leal al presidente Bashar Assad. La renuncia podría significar que algunas de las alianzas más incuestionables en Siria se están resquebrajando.