El mundo, con razón, se ha horrorizado por los eventos de los últimos días en Siria, especialmente por la masacre de más de cien civiles, entre ellos por lo menos 30 niños, en la ciudad Al-Houla. Diez países expulsaron de sus respectivos territorios al embajador Sirio. España, por ejemplo, ha ordenado la partida en el plazo de 72 horas también de otros cuatro funcionarios de la embajada siria en Madrid. También nuestro país ha manifestado su horror, a través de un comunicado de condena del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Lo que no deja de sorprender es la dinámica de la conmoción internacional. Parecería que alguien quedó auténticamente boquiabierto ante las nuevas matanzas de Assad…como si hubiera comenzado ahora.