Pensé escribir sobre la masacre a la que se somete diariamente al pueblo sirio ante la indiferencia del mundo, o sobre la reciente victoria de los Hermanos Musulmanes en las primeras elecciones democráticas celebradas en Egipto en toda su historia, o quizás sobre la reciente evacuación de habitantes judíos efectuada por el gobierno israelí en el barrio de Ulpana, en el asentamiento de Bet El, en Cisjordania. Todos esos temas me resultan demasiado dolorosos. Pero quiero ser optimista y reseñar un esfuerzo, proyecto y compromiso de los israelíes, que estimula el alma: MASHAV.