Llama notablemente la atención, que desde que se iniciara la así conocida “primavera árabe”, todos los analistas, expertos y comentaristas, en especial en los ámbitos académicos, coinciden que “aún es temprano” para resumir conclusiones o para vaticinar procesos. Incluso muchos reconocen que aún no son capaces de determinar cuáles fueron los orígenes y qué fue lo que realmente condujo a este terremoto institucional y conceptual tan excepcional. Resulta igualmente notable que de boca de muchos políticos y algunos periodistas se suceden titulares que sólo ayudan a recordar que estamos en la zona origen de los “cuentos de las mil y una noches”. Ellos todo lo saben, todo son capaces de prever. Es muy difícil saber contenerse y esperar a que la polvareda se asiente.