Libia tiene previsto elegir el 19 de junio a los 200 diputados que redactarán una Constitución en un Estado plagado de reinos de taifas y de milicias que rechazan su desarme y que atesoran poder. Otros datos apuntan a que no todo es catastrófico. Ni mucho menos. Ya se han celebrado elecciones locales y la vida para los seis millones de libios retorna a la normalidad. Y lo que es crucial: la producción de petróleo, el maná que proporciona el 90 por ciento de los ingresos, ha recuperado el nivel previo a la revolución.