Siria es, sin duda, una pieza importante para la estabilidad política, económica y social en el Medio Oriente. Su ubicación en la región, ubicada en la orilla oriental del Mar Mediterráneo, tiene fronteras geográficas con Turquía al Norte, con Irak al Este, con el Líbano al Oeste y con Jordania e Israel, al Sur. Es miembro, como se sabe, de la Liga Árabe y de la Organización de Naciones Unidas.
La República Árabe Siria tiene una economía basada fundamentalmente en el petróleo y el gas natural. La reciente matanza en Houla, donde casi la mitad de las víctimas inocentes fueron niños, despertó por fin, la atención y la preocupación de casi todo el mundo. Escribo de casi todo el mundo, porque aún hay naciones, sobretodo en América Latina, cuya posición es de defensa indirecta del actual régimen y gobierno de Siria, responsabilizando a los grupos rebeldes opuestos al gobierno de Bashar Assad, por los trágicos acontecimientos ocurridos en el verdadero genocidio ocurrido hace apenas unos días.