Los Hermanos Musulmanes incrementaron ayer la presión sobre los militares afirmando que están dispuestos a mantener una sentada en la emblemática Plaza Tahrir hasta que su candidato Mohamed Mursi sea reconocido ganador de las recientes elecciones presidenciales en Egipto. Tanto Mursi como su rival Ahmed Shafiq, ex primer ministro de Hosni Mubarak, sostienen que ganaron. Y la Comisión Electoral, que debía publicar los resultados oficiales ayer, señaló que ese anuncio era postergado hasta una fecha no precisada, para estudiar las denuncias de irregularidades presentadas por ambas partes.