Tras emocionarse en la inauguración de un monumento en Israel a los soldados del Ejército Rojo caídos en su lucha contra la Alemania nazi, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha adoptado este lunes su postura más fría y diplomática en su encuentro con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El proyecto nuclear iraní, la sangrienta crisis en Siria, la victoria islamista en Egipto y el estancado proceso de paz israelopalestino han ocupado gran parte de la reunión celebrada en Jerusalén. Netanyahu ha asegurado que «Rusia e Israel comparten la opinión de que el arma nuclear en manos de Irán supone un gran peligro para Israel, la región y todo el mundo».
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