Es probable que la estructura del Estado autoritario en Siria se mantenga en su lugar independientemente del momento y circunstancias de la partida del presidente Bashar el Asad. Los Asad han pasado más de cuatro décadas asegurándose la solidez de su estructura de poder basada en el autoritarismo político y asimilando en su provecho todo un abanico de comunidades sociales y políticas pertenecientes a diversas facciones, tendencias y grupos étnicos.