Los avatares de la humanidad están ingresando irremediablemente en la era de los tiempos oscuros, en los tiempos de las tinieblas perpetuas donde la indiferencia de occidente se ha eternizado definitivamente como un gran pecado final. Mohamed Mursi, miembro de la cofradía de los Hermanos Musulmanes, se ha convertido en el nuevo presidente electo de Egipto ante un estallido de júbilo en la plaza Tahrir de El Cairo, donde miles de sus simpatizantes gritaban “Alá akbar” (Dios es grande).
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