El origen de una película puede ser bastante misterioroso, sobre todo en la forma en que se conjugan las ideas que la crean. Miren sino el caso de Cuando los chanchos vuelen, del director francés Sylvain Estibal, que hasta el día de hoy residía en Montevideo y partió hacia Francia. Antes de llegar al país, Estibal había realizado una experiencia fotográfica en Hebrón, Palestina, dándole una cámara de fotos a una familia judía y a una familia palestina, vivían a cinco metros de distancia pero no se comunicaban. Les dijo que le sacaran fotos a sus vecinos durante un año. Al final del año se las mostró y organizó una exposición en Tel Aviv y en Francia. «A los vecinos se les cayó una pared mental cuando vieron cómo vivía el supuesto enemigo. Fue muy emocionante, aunque poco tiempo después, volvieron al aislamiento «, explicó Estibal a El Observador.