Después de más de 550 días de protestas y 23.000 muertes, no hay ninguna señal del régimen de Asad de reafirmar su control sobre Siria. EE UU y la UE han señalado su creencia de que el régimen está en una espiral de muerte y que sólo es cuestión de tiempo que llegue su final. Sin embargo, la noción de intervención militar está fuera de la mesa. No sólo los rusos y los chinos están evitando cualquier acción desde dentro del Consejo de Seguridad de la ONU, Washington y Londres demostraron en repetidas situaciones no tener estómago para una acción militar.