“Yo creo que estamos en deuda con lo que es la vieja izquierda, que tuvo una presencia muy importante de la colectividad judía. Hay mil jóvenes desaparecidos durante nuestras dictaduras de origen judío. En las brigadas internacionales que lucharon contra el fascismo, el 25 por ciento eran judíos. Y yo me crié entre sastres, zapateros, carpinteros que hablaban en idish. Trabajadores con una conciencia clara. En honor a ellos voy a hablar en el acto de Memoria Activa recordando a las víctimas de la AMIA.” Las palabras provienen de Mauricio Rosencof, poeta, dramaturgo, ex dirigente del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros; compañero del presidente uruguayo José “Pepe” Mujica a lo largo de los once años de encarcelamiento en que fueron rehenes de los militares uruguayos. El objetivo de la dictadura era enloquecerlos, metiéndolos en pozos, en la famosa La Sala 8 (título del último libro de Rosencof) y moviéndolos de un lado a otro para destruir su moral. Como se verá en el diálogo con Página/12, a los 79 años, Rosencof exhibe su espíritu indomable.
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