Todos los esfuerzos diplomáticos que se han ensayado para poner término a la crisis en Siria no han llegado a destino. El propio Kofi Annan ha debido reconocer que sus esfuerzos han sido hasta ahora estériles y que las partes en conflicto se resisten a deponer las armas, acordar un alto el fuego e iniciar un proceso de diálogo en busca de una solución. Desde el punto de vista de los rebeldes, que combaten una lucha desigual contra el gobierno de Assad, este es el gran escollo para llegar a un entendimiento. Se trata de una dictadura dinástica y hereditaria con varias décadas en el poder, que se aferra a él como cualquier autócrata y se resiste a negociar una salida que detenga el derramamiento de sangre y la destrucción material del país.