El filme hispano-portugués «El Cónsul de Burdeos» busca hacer justicia a la figura del diplomático luso Aristides de Sousa Mendes, un héroe convertido en paria en su país y poco conocido en el resto del mundo que salvó a 34.000 personas del nazismo concediéndoles visados para huir de la Francia ocupada. La historia de Sousa Mendes (Carregal do Sal, 1885 – Lisboa, 1954) es mucho menos popular que la de Oskar Schindler, pese a que el diplomático —también conocido como el «Schindler portugués»— rescató a un número de personas más de 30 veces superior al del empresario alemán llevado al cine por Steven Spielberg.