UNA ESCENA digna de Norman Manea (Bucovina, Rumania, 1936) sucede frente a la minúscula mesa donde Norman Manea está sentado para hablar de su vida de niño de campo de concentración nazi, de su juventud y adultez en la Rumania de Ceausescu, del hombre maduro en el exilio voluntario en Nueva York y de su literatura capaz de saltar los decorados de la memoria histórica…