El mundo árabe parece descubrir tardíamente que sus males no provienen de conspiraciones externas ni que sus problemas se deben a la diabólica presencia de un estado judío en el Medio Oriente. En el Líbano, por ejemplo, muchos que endiosaban al partidomilicia Hezbolá, están empezando a descubrir que se trata de un agente de Irán y que sus intereses no tienen nada que ver con los intereses nacionales del pueblo libanés…