Bastará con conocer el ladino –variedad del castellano que hablaban las comunidades judías en España-, conservar un apellido hispánico, pertenecer a alguna de las familias a las que ya se les ha reconocido su origen sefardí o con tener un certificado de la Federación de Comunidades Judías de España que lo acredite. Con una de estas “pruebas objetivas”, el Estado concederá de inmediato la nacionalidad española por carta de naturaleza a toda persona de origen sefardí que quiera ser española, con independencia de dónde residan…