«Tenemos el derecho de tomar el dinero y las armas de Irán. Ellos nos las dan por el amor a Dios, sin condiciones, y soy testigo de ello», declaró Zahar.
«Tenemos el derecho de tomar el dinero y las armas de Irán. Ellos nos las dan por el amor a Dios, sin condiciones, y soy testigo de ello», declaró Zahar.
Milito, como tantos, a favor de una sola interpretación de los derechos humanos: los que se defienden sin distinción de credo, nacionalidad, sexo, ideas o cualquier otra categoría. La vida de un ser humano y su integridad física, espiritual, su capacidad de vivir en paz y dignidad, merece ser defendida siempre.
Ciudades como Bruselas o la danesa Kokkedal, con una alta tasa de musulmanes, han retirado los símbolos cristianos generando una gran polémica.
Aunque superficialmente incambiado, el panorama de Medio Oriente tras cada efusión de sangre emerge caleidoscópicamente transmutado en un enredo más difícil de desatar que el que le precediera. Caen los misiles, sigue la tregua, se cuentan los muertos…