No sé tu nombre. Podías llamarte Ahmed, Ezzat o Mohamed. Sólo sé que fuiste triste protagonista de las portadas de la prensa gráfica de medio mundo, imagen impactante en multitud de informativos de televisión que difundían la infamia. Atado por los pies, eras arrastrado semidesnudo por las calles de Gaza por unos motorizados «valientes» luchadores por la libertad de su pueblo…