El Holocausto no se puede contar. Nada más cruzar el umbral de Auschwitz, la primera sensación que le invade a uno es la incapacidad de imaginar lo que verdaderamente pasó allí.
El Holocausto no se puede contar. Nada más cruzar el umbral de Auschwitz, la primera sensación que le invade a uno es la incapacidad de imaginar lo que verdaderamente pasó allí.
“El sueño de mi vida se ha hecho realidad, he vivido para presenciar la resistencia judía en el gueto, en toda su grandeza y gloria” (Mordéjai Anielewicz, 1943)
George Jaunzemis tenía tres años y medio cuando, en las caóticas semanas finales de la Segunda Guerra Mundial, fue separado de su madre al huir desde Alemania a Bélgica.George Jaunzemis tenía tres años y medio cuando, en las caóticas semanas finales de la Segunda Guerra Mundial, fue separado de su madre al huir desde Alemania a Bélgica. Creció en Nueva Zelanda sin ningún recuerdo de sus primeros años de vida, sin saber que la mujer letona que había emigrado con él no era su madre real…
La limitación a 50 plazas presenciales para cubrir el juicio contra la célula neonazi que mató a varios ciudadanos turcos en Alemania está causando tensiones, debido a que ningún medio turco logró presentar credenciales.