Radi era un joven soldado cuando una herida de guerra no sólo interrumpió su carrera en el ejército israelí, sino que cambiaría drásticamente el rumbo de su vida. Cuando se recuperó, estaba cuadripléjico y debió someterse durante largo tiempo a un tratamiento de rehabilitación en el Centro Médico Sheba de esta ciudad, un hospital de 2000 camas especializado en la atención del trauma.