El presidente electo, Hassan Rohani, afirmó que Irán seguirá enriqueciendo uranio, pero prometió mayor transparencia para demostrar que el programa nuclear de la República Islámica está destinado solamente a usos civiles.
Rohani también reafirmó la línea del régimen en el conflicto sirio, otro punto de fricción con Occidente, al rechazar cualquier injerencia externa y respaldar la permanencia del presidente Bashar al-Assad en el poder hasta las elecciones de 2014.