El Museo de Arte Metropolitano en Nueva York y el Museo de Israel en Jerusalén adquirieron conjuntamente una Torá escrita a mano e iluminada en el siglo XV, anunciaron ambas instituciones el lunes.
El Museo de Arte Metropolitano en Nueva York y el Museo de Israel en Jerusalén adquirieron conjuntamente una Torá escrita a mano e iluminada en el siglo XV, anunciaron ambas instituciones el lunes.
Nos encontramos delante de la Casa de la Seda, en la calle Sant Pere Més Alt, a pocos metros del Palau de la Música Catalana. Un cartel delante de la puerta nos tienta: “Descubre la comunidad judía de Barcelona, sus costumbres y su gastronomía”. Está lloviendo. Es como si el peso de la historia estuviera cayendo del cielo justo encima nuestro, dividido en múltiples gotitas de agua.
Hace 70 años, en abril de 1943, la mayoría del casi medio millón de judíos que vivían en el Gueto de Varsovia habían sido deportados al campo de exterminio de Treblinka para ser ejecutados. Un puñado de 750 valerosos judíos decidió levantarse en armas contra la potencia nazi. La batalla era tan desigual que no tenían posibilidad alguna de éxito. La revuelta fue aplastada y el gueto destruido. Pero este levantamiento fue el primero y el más importante y simboliza el heroísmo, la dignidad y la resistencia judía ante el nazismo.
“Hay algunas cosas que no pueden ocultarse”, es el lema de la primer campaña en un país islámico contra la violencia de género, una situación que afecta a miles de mujeres que carecen totalmente de voz para reclamar ni por sus derechos, ni por la victimización que sufren, en tanto la sociedad judicial islámica aprueba solo lo hecho por los hombres.