Dos jóvenes se abrazan afectuosamente en la entrada de la Parroquia San Juan Bautista de Pocitos luego de finalizada la misa de las siete y media de la tarde. La alegría que se nota en sus rostros por el reencuentro parece hacerlos olvidar el frío nocturno de esta invernal Montevideo. Uno de estos treintañeros “saltó a la fama” hace apenas algunos meses: no es un actor, ni un deportista, ni un modelo, ni un político, sino un religioso.