Una comisión de ONU confirmó que el régimen del presidente sirio, Bashar al-Assad, y sus partidarios perpetraron por lo menos ocho masacres, mientras que las fuerzas rebeldes efectuaron una, en el transcurso del último año y medio.
La labor de la comisión resaltó el empeoramiento de la violencia contra los civiles, incluyendo ejecuciones y bombardeo de hospitales mientras el Gobierno de Assad lucha por recuperar territorios en poder de los insurgentes, incluyendo extranjeros islamistas, que también cometieron crímenes de guerra.