Un equipo de científicos israelíes desarrolló una nueva tecnología que permitirá implantar cultivos en áreas de sequía alrededor del mundo, minimizando así las hambrunas y los conflictos.
El equipo, dirigido por el profesor Shimón Gepstein, rector del Centro Académico Kineret, modificó genéticamente una planta que puede soportar corrientes de aire congeladas después de no recibir agua durante un cierto período de tiempo y luego «volver a la vida», cuando el suministro de agua se renueva. Todo esto sin incurrir en daños a la estructura física de la planta.