Parece un chiste de Gila, pero es real. A principios de los años cincuenta, uno podía contactar con Josef Mengele -antiguo médico del campo de concentración de Auschwitz, criminal de guerra e icono maléfico de los experimentos genéticos nazis- llamándole por teléfono a su casa de Buenos Aires. Su número aparecía en la guía telefónica bajo el nombre de… José Mengele. O el exilio dorado latinoamericano de los matarifes nazis, cuyas paradojas refleja ahora la directora argentina Lucía Puenzo en El médico alemán, que se estrena hoy en nuestros cines. El filme, una coproducción española que representará a Argentina en los Oscar, mezcla realidad y ficción para describir el viaje de Mengele a la Patagonia en 1959, donde acabará experimentando con los hijos de una familia que le aloja en su hostal.