«¿Cómo hago para seguir? Sigo porque amo la vida: morir es mucho más fácil que vivir», afirma Sara Rus, de 86 años, sobreviviente del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau y Madre de Plaza de Mayo tras la desaparición de su hijo en la dictadura argentina.
Rus intenta mantenerse firme, sin llorar, durante una entrevista con la AFP al relatar sus dos tragedias, la de la ocupación nazi en su Polonia natal y el secuestro de su hijo Daniel en 1977 durante el régimen militar (1976-83).