Las autoridades alemanas hallaron 1.500 obras de arte, incluídos cientos de trabajos confiscados por los nazis, que los expertos habían dado por perdidas. Fueron encontradas en Munich, en la casa del hijo de Hildebrand Gurlitt, un marchante de arte que luego de la Segunda Guerra Mundial aseguró haber perdido gran cantidad de obras en los bombardeos de Dresde y cuyo hijo las guardó en secreto hasta ahora. Se estima que el valor del tesoro hallado supera los 1.000 millones de euros.